Después de la muerte de san Juan Eudes, la Congregación continuó su desarrollo. En vísperas de la Revolución Francesa, los Eudistas dirigían quince seminarios junto con algunos colegios y parroquias.

La Revolución, en 1792, cerró las casas y dispersó a los padres. Cuatro de ellos, encabezados por el padre Francisco Luis Hébert, coadjutor del superior general, fueron martirizados en París. La Iglesia los beatificó en 1926.

La Congregación se reconstruyó tardíamente (1826) y con dificultad, alrededor de uno de sus antiguos miembros, el padre Pedro Blanchard. Los Eudistas se dedicaron principalmente a la tarea, entonces urgente, de la educación cristiana en los colegios. A partir de 1883, la fundación de varios seminarios en Colombia les permitió reanudar la obra tradicional de la comunidad. En 1890 se establecían en el Canadá.

En 1984, la Congregación estaba presente en ocho países a través de sus cuatro provincias: la provincia de Francia (Francia, Costa de Marfil, Benin); la provincia de Colombia (Colombia, Ecuador y República Dominicana); la provincia de América del Norte (Canadá y Estados Unidos) y la provincia de Venezuela.

En la actualidad, la Congregación está presente en varios países, con sus miembros asignados a cinco provincias y una vice provincia: la provincia de Francia, la Provincia de Colombia (Brasil, Colombia, Ecuador, Honduras, México y República Dominicana), la Provincia “Minuto de Dios” (provincia no territorial dedicada a las obras de la organización Minutos de Dios y otras misiones en Nicaragua y Perú), la Provincia de América del Norte (Canadá, Estados Unidos y Filipinas), la Provincia de Venezuela y la vice provincia de África (Costa de Marfil, Benin, Togo)