Los eudistas acompañan pastoralmente a enfermos en sus hogares, en las clínicas y los hospitales, y promueven este servicio en los laicos, a través de la pastoral parroquial, de acuerdo con los planes de cada diócesis.

Por otra parte, al estilo de nuestro fundador que acogía y ayudaba en la atención a los apestados de su época, los Eudistas tenemos centros donde acogemos a las personas afectadas por enfermedades graves y mortales, como por ejemplo el VIH/Sida en la Fundación Eudes en Colombia.

Sacerdotes, seminaristas y laicos, que forman parte de nuestra Congregación, se vinculan a esta importante tarea misericordiosa de asistir espiritualmente a las personas que padecen enfermedades. A la par de la dimensión espiritual, contamos con centros fijos y móviles de atención, proporcionando algunos servicios médicos básicos a todos aquellos que no tienen cómo pagarlos.

Junto a esta labor, también contamos con un grupo de voluntarios, en su mayoría profesionales de la salud, que se han vinculado a través de nuestras jornadas o brigadas de salud en sectores marginados de algunos países, brindando atención médica general, odontológica, orientación psicológica, etc., ofreciendo así, una atención a hombres y mujeres, niños y jóvenes, adultos y ancianos que sufren.

Ojalá pudiéramos lograr que la misericordia y la caridad tuvieran mayor cobertura, pero desafortunadamente nuestros recursos son escasos y las necesidades son crecientes. Necesitamos personas generosas que quieran y puedan ayudar, vinculándose como voluntarias o invirtiendo recursos económicos en este apostolado.

Esta es una de las tantas maneras de mostrar, al mundo sufriente, el rostro del amor misericordioso de Dios.  

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