El pasado 25 de marzo también celebramos otro aniversario importante para la familia eudista: los 380 años del Voto de Martirio de san Juan Eudes. El P. Jean-Michel Amouriaux nos propone a continuación una consideración de este acontecimiento para que hagamos una entrega radical, sin reservas.

El 25 de marzo es una fecha que tiene múltiples resonancias en la vida de san Juan Eudes, hasta el punto de que él trata de releer en este mismo día sean los acontecimientos de su propia vida como las grandes fechas de los misterios de la salvación. De hecho, para Eudes, el 25 de marzo es el memorial de la encarnación del Hijo de Dios, en la cual está contenida toda nuestra salvación. La anunciación del Señor es el punto focal hacia el cual converge todo y desde donde todo se desprende. La venida en la carne del Uno de la Trinidad, enuncia en sí misma nuestra salvación y la establece de manera irreversible. Dios opta por darse sin contracambio para darle vida en plenitud a su creatura, débil y pecaminosa, uniéndose a su condición. Dios opta por darse totalmente a sí mismo a favor nuestro, por medio de su Hijo único; es la opción de la misericordia, plena revelación del rostro del Padre.

Juan Eudes escogió el 25 de marzo de 1637 para redactar y firmar con su sangre el voto de martirio, dándole continuidad al voto de servidumbre que ya había hecho en 1624 por invitación del P. Pierre de Bérulle. Del mismo modo que Jesús, Juan Eudes trata de expresar todo su deseo de darse sin reservas por la salvación del mundo, para vivir a fondo la misión sin poner obstáculos.

La fuente que inspira esta ofrenda total es la contemplación del misterio de Cristo en la carta a los Hebreos, donde se lee:

« Por eso, al entrar en este mundo, dice:
Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo.
Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.
Entonces dije:
¡Aquí estoy, dispuesto –pues de mí está escrito en el rollo del libro-
a hacer, o Dios, tu voluntad ! (…)
Abroga lo primero para establecer lo segundo. En virtud de esa voluntad quedamos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo » (Hb 10,5-10)

Hay que tener presente que Juan Eudes hizo este voto de forma privada, íntima, sin que lo supieran sus compañeros. Y lo hizo justo en el momento en que acababa de terminar su primera obra, « Vida y Reino de Jesús en las almas cristianas », viviendo él en primer lugar lo que poponía a todos los bautizados, es decir, dejar que Cristo viva y reine en ellos para que cada uno pueda decir: « No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí » (Ga 2,20).

En esta ocasión tan especial, los eudistas destacamos esta efemérides del Voto de Martirio de nuestro Padre Juan Eudes dándole gracias por haberlo compuesto y por haberlo firmado con su sangre. Agradecemos porque lo vivió en su celo apostólico y en su vida completamente entregada a lo largo de su fecunda existencia. También pedimos, con la ayuda de su intercesión, que nosotros lo podamos vivir haciendo también una entrega radical, para que seamos testigos y proclamadores del Evangelio en todos los lugares donde el Señor nos envía.

Texto voto del martirio (Francés)

 

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