Según las necesidades de las Iglesias locales, colaboramos en la formación de laicos con miras a las diversas tareas apostólicas. (Cf. Const. 33).

La formación de los laicos, buenos obreros de Evangelio, nos motiva en la búsqueda de programas especiales con el fin de ofrecerles una formación de calidad que los capacite para las tareas apostólicas en la Iglesia, de acuerdo a su identidad y a las necesidades diocesanas y parroquiales.

En la actualidad eclesial, cuando se impulsa la identidad y la misión de los laicos, nosotros hemos asumido como nuestro este impulso y lo hemos concretado en la apertura de espacios y tiempos de formación para ellos. Contamos actualmente con centros de formación, escuelas de formación y de evangelización, universidades y algunas otras casas donde ellos realizan este proceso; con programas especiales, talleres, cursos y diplomados, presenciales o virtuales, en experiencia de la Palabra y conocimiento bíblico, espiritualidad eudista, teología, liturgia, trabajo pastoral y misionero, etc.

Hemos entregado, a nuestra comunidad eclesial, una promoción de buenos obreros de Evangelio calificados para desempeñar su labor pastoral en las comunidades cristianas, convertirse en formadores laicos de otros laicos y liderar procesos de transformación social en los contextos donde éstos se desenvuelven.