La misión de la Congregación en el seno de la Iglesia es colaborar en la obra de la evangelización y en la formación de buenos obreros del Evangelio (Const. 10).

La Congregación quiere que sus miembros, realizando su apostolado, se encaminen hacia la santidad a la que están llamados por la gracia de su bautismo y de su ordenación. (Const. 6)

Por tal motivo, nosotros, fieles al Magisterio de la Iglesia y en total consonancia con las directrices sobre la formación de cada Conferencia Episcopal y de cada diócesis, ofrecemos nuestro servicio para formar a los futuros pastores y líderes comunitarios, aquellos que tiene en sus manos la gracia de ser pastores, padres espirituales y administradores de las comunidades eclesiales.

Pero también, ayudamos en la formación de laicos, también buenos obreros del Evangelio, para que, comprometidos con su diócesis y parroquia, lideren procesos de evangelización, formación y transformación social.

Nuestro único deseo es el de ayudar a que nuestra Iglesia cuente con hombres y mujeres cristianos, espirituales, de profunda fe y testigos del Evangelio en el mundo; personas felices y realizadas en su opción, capaces de construir y consolidar relacionarse cristianas con los demás, arraigados en la sana doctrina, buenos predicadores de la Palabra, amantes de la Eucaristía, con un profundo amor a la Santísima Virgen María, y competentes para la acción pastoral. Discípulos (as) de Cristo para nuestros tiempos en la diversidad cultural.